La vida de Carmen Aub cambió por completo en julio del 2025, cuando junto a su esposo, el artista gráfico peruano Iván Sikic, dio la bienvenida a su primera hija, Lu. Lo que comenzó como una etapa marcada por la emoción y el descubrimiento de la maternidad también estuvo acompañada por momentos de incertidumbre, luego de que la bebé no lograra pasar el tamiz auditivo neonatal, la prueba que se realiza a los recién nacidos para detectar posibles dificultades de audición.
En un primer momento, los especialistas explicaron a la pareja que la situación podía deberse a la presencia de líquido en los oídos, algo relativamente común en bebés recién nacidos. Además, ni Carmen Aub ni Iván Sikic tenían antecedentes familiares de sordera, por lo que la posibilidad parecía lejana. Sin embargo, los estudios posteriores confirmaron un diagnóstico de pérdida auditiva de moderada a severa.
Así cambió la vida de Carmen después del nacimiento de su hija
Carmen Aub recordó que recibió la noticia en estado de shock. Según explicó, desconocía completamente el mundo de la comunidad sorda y comenzaron a surgir preguntas sobre cómo sería la comunicación con su hija y cuáles serían los retos que enfrentarían como familia. Durante los primeros días, tanto ella como su esposo atravesaron emociones como miedo, tristeza y negación mientras intentaban comprender el alcance del diagnóstico.
"Yo no conocía a ninguna persona sorda en mi vida, para mí era algo totalmente nuevo. Me pasaron miles de cosas por la cabeza: '¿Cómo me voy a comunicar con mi hija?'", expresó, confesando que la primera semana fue especialmente difícil y que llegó a cuestionarse si sería capaz de enfrentar una situación tan compleja.
"No podía dejar de llorar. Hablaba con Iván y le decía: 'Con esto no puedo'. A las cosas difíciles de la vida les doy la vuelta, pero esto no… no voy a poder. Voy a ser la peor mamá", aseguró. Con el paso de las semanas, la actriz comenzó a buscar información y a acercarse a especialistas y otras familias que atravesaban experiencias similares. Carmen descubrió además que la mayoría de los niños sordos nacen de padres oyentes, quienes muchas veces tampoco tienen contacto previo con la comunidad sorda.
La decisión más importante para la pareja fue mudarse de Miami a Nueva York, ciudad en la que Lu podría acceder a tratamientos especializados, terapias y un seguimiento médico más completo. El cambio implicó dejar atrás la rutina, familiares y amigos, pero ambos coincidieron en que era lo mejor para garantizar el bienestar de su hija.
'Está sorda y eso no la vuelve menos'
Instalados en Nueva York, comenzaron una nueva dinámica familiar. La pequeña utiliza audífonos desde las primeras semanas de vida y recientemente fue confirmada como candidata para recibir un implante coclear, dispositivo electrónico diseñado para ayudar a personas con pérdida auditiva severa o profunda a percibir sonidos.
"Ella va a tener una gran vida, va a tener sus propios retos y no pasa nada, o sea, va a estar bien. Y está sorda, y decir la palabra 'sorda' no la vuelve menos", contó.
Carmen explicó que el implante no representa una solución inmediata ni mágica, ya que requiere terapias posteriores para que el cerebro aprenda a interpretar y diferenciar sonidos. También detalló que, incluso con el apoyo de la tecnología, el proceso de adaptación será gradual y necesitará acompañamiento constante. "Un implante coclear no es arte de magia, porque la escucha con el implante coclear le amplifica todo, pero no logra filtrar [los sonidos] como nosotros de una manera natural", explicó Carmen Aub.
La condición de Lu no la hace menos capaz ni menos valiosa, para Carmen, hablar abiertamente sobre la sordera de su hija es una manera de visibilizar una realidad sobre la que todavía existe poca información, especialmente en español. "Es como: 'No, pero ¿qué importa si escuchó al perro o no lo escuchó? ¿Eso qué le hace? ¿Más perfecta o menos perfecta?' No", reflexionó.
Terapias, aprendizaje y maternidad
La protagonista de El señor de los cielos señaló que su intención es que Lu tenga todas las herramientas necesarias para elegir libremente cómo quiere desenvolverse en el futuro, ya sea dentro de la comunidad sorda, en el mundo oyente o en ambos espacios. Por ello, además de las terapias y el implante coclear, la familia también ha comenzado a aprender lengua de señas.
"La maternidad sí está tomando toda mi energía. Me lo estoy disfrutando muchísimo", dijo. "La parte complicada es que yo también he aprendido que no es un lenguaje de señas universal, sino que está el ASL [Lengua de Señas Americana, que es el idioma visual utilizado por la comunidad sorda en Estados Unidos y Canadá], que es el que estoy aprendiendo yo, porque es el de aquí, de Estados Unidos. Es el que tengo que aprender", comentó.
Y explicó cómo logra equilibrar la maternidad con su carrera en equipo junto a Iván Sikic, quien ha asumido un rol activo en el cuidado de Lu. Ambos se turnan para atender citas médicas, terapias y responsabilidades laborales, además de buscar espacios personales dentro de la rutina diaria. "Tengo un esposo que es un gran papá, está superpresente, y también para mí fue importante darme esa pausa, seguir sintiendo que sigo siendo yo, que sigo trabajando", señaló.