En casa de mi mamá nunca faltaban los higos en la mesa de Nochevieja. Eran, junto con las cerezas, una fruta exótica, traída de allende los mares, que comíamos al final de la cena, por lo general frescos. A mí los higos me encanta como sea: frescos (son delicadísimos) y también secos. Me los como en ensaladas, en pizzas y también solos. Cuando vivía en California tenía amiga mexicana que tenía varios higueras y me mandaba cargamentos y yo, en agradecimiento le enviaba unos cuantos frasquitos de mermelada de vuelta. Lo cierto es que esta fruta, originaria del Medio Oriente, abunda en la gastronomía mediterránea, que es de mis favoritas, y es sumamente beneficiosa para la salud, especialmente de nosotras las mujeres. Sigue leyendo para que veas a lo que me refiero.
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Según me enteré hoy, el higo es a la vez un fruto y una flor. Sean frescos o secos, tienen un alto valor nutricional y cuando están maduros son tan, pero tan dulces, que en la antigüedad se usaban como edulcorantes. Pero además los higos son súper ricos en fibra soluble, azúcares naturales, minerales, incluyendo potasio, calcio, magnesio, hierro y cobre, y vitaminas A E y K.
Por su alto contenido de fibra son recomendados para cuando estás constipada y también para regular la función intestinal. Además contienen prebióticos que ayudan a mantener la flora intestinal.
También por su contenido de fibra y proteínas, te ayudan a mantener la sensación de saciedad. A mí por ejemplo me encanta merendar unos tres higos secos con un poco de queso de cabra y algo de nueces y santo remedio. Perfecto para estos días de frío.
Por su alto contenido de potasio, el higo es estupendo para contrarrestar las comidas ricas en sodio que solemos comer cuando ingerimos comida rápida, enlatada o simplemente porque comemos en la calle. Además como son ricos en calcio son buenísimos para nosotras las mujeres que tenemos que cuidarnos de la osteoporosis.
Cien gramos de higos frescos tienen apenas 80 calorías , y aportan 1,3 gramos de proteína, 0,3 gramos de grasa, 2,2 gramos de fibra y 20,3 gramos de carbohidratos., en tanto que la misma cantidad de higos secos contiene 249 calorías, 3,3 gramos de proteína, 0,9 gramos de grasa, 5,6 gramos de fibra y 69 gramos de carbohidratos.
Aunque la diferencia en aporte calórico y en carbohidratos entre los higos frescos y secos es del cielo a la tierra, también es cierto que con el frío en esta época de año el cuerpo necesita más calorías e hidratos de carbono, así que mejor comer higos secos y nueces que un cupcake de vainilla, por ejemplo.
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